Conoce más sobre la enfermedad inflamatoria intestinal
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es un conjunto de trastornos crónicos que afectan al sistema digestivo, principalmente al intestino, causando inflamación persistente y síntomas que pueden variar desde dolor abdominal, diarrea y fatiga hasta complicaciones más graves. Esta enfermedad, que incluye principalmente la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, impacta significativamente la calidad de vida de quienes la padecen, al afectar su nutrición, su estado físico y su bienestar emocional.
Según los médicos especialistas, la inflamación intestinal puede interferir con la absorción de nutrientes, lo que conlleva riesgos de desnutrición, anemia y deficiencias específicas que deben ser abordadas para mejorar el pronóstico y la salud general del paciente.
En lo relativo a los tratamientos adecuados, es importante recordar que deben acompañarse de una alimentación adecuada. “La nutrición es un pilar fundamental en el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)”, señaló el miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) Dr. Juan Manuel Guardia Baena en el que destaca que un adecuado estado nutricional ayuda a mejorar la respuesta al tratamiento, reducir complicaciones, acortar los periodos de recuperación e incluso disminuir la necesidad de ingresos hospitalarios. “La nutrición es un pilar fundamental en el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)”, aseveró.
“En su conjunto, ayuda a mejorar la calidad de vida del paciente; la valoración y seguimiento nutricional debe integrarse como parte rutinaria de la atención de la EII. El papel del médico especialista en Endocrinología y Nutrición, especialmente desde el área de la nutrición clínica, es clave para prevenir, detectar y tratar la desnutrición relacionada con la enfermedad”, destacó el experto.
¿Qué comer durante los brotes?
Respecto a las recomendaciones dietéticas durante los brotes, el Dr. Guardia Baena explicó que “se puede recomendar una dieta baja en residuos, evitando especialmente la fibra insoluble, y adaptando la textura a una forma más blanda, triturada o incluso líquida si existen síntomas obstructivos o suboclusivos”. El objetivo de estas recomendaciones es reducir el volumen fecal, facilitar la digestión y absorción de los nutrientes, además de minimizar el malestar gastrointestinal.
Por otro lado, en fases de remisión y estabilidad de la EII, la dieta no debe ser restrictiva, y se recomienda una alimentación equilibrada como lo es el patrón de dieta mediterránea, evitar hábitos tóxicos y alimentos procesados y realizar adaptaciones dietéticas personalizadas si fuera preciso.
¿Qué alimentos se toleran mejor?
En cuanto a los alimentos mejor tolerados durante los brotes, el especialista recomienda opciones suaves y de fácil digestión: “Suelen ser mejor tolerados alimentos de fácil digestión y pobre contenido en fibra, como arroz blanco, patata cocida, zanahoria hervida, pescado blanco, pollo, pan tostado (no integral), yogures o frutas cocidas y sin piel”. Estos alimentos generan poco residuo intestinal, son suaves para el tracto digestivo y ayudan a mantener un aporte calórico y proteico adecuado sin agravar los síntomas.
Sobre qué alimentos evitar, el experto subraya que durante los brotes conviene evitar alimentos ricos en fibra insoluble, como vegetales crudos, legumbres enteras, cereales integrales, así como alimentos ultraprocesados y grasas saturadas. También deben evitarse los alimentos que le puedan causar intolerancia en función de cada persona o si presentara otro tipo de intolerancias alimentarias. En cualquier caso, la dieta debe adaptarse a cada situación para minimizar síntomas como dolor, diarrea o distensión abdominal.
Por último, en cuanto al tipo de grasas, recomienda reducir “el consumo de grasas saturadas como las presentes en la panadería industrial, embutidos, carnes procesadas o frituras y grasas trans, ya que pueden agravar la inflamación”. En su lugar, aconseja priorizar “grasas con un perfil lipídico saludable, como las del aceite de oliva virgen extra o los ácidos grasos omega-3 presentes en pescados azules, por su potencial efecto antiinflamatorio”. «Suelen ser mejor tolerados alimentos de fácil digestión y pobre contenido en fibra», expresó.
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