Hace 10 años se creó sala de lectura para personas con discapacidad visual en la Biblioteca Nacional

Hace 10 años que la Biblioteca Nacional inauguró la sala de lectura para personas con discapacidad visual (SPDV), tomando en cuenta que las mayores dificultades para acceder al mundo de la lectura, las tienen las personas con esa característica.

Diversos testimonios dan cuenta de que dicha sala ha significado el antes y el después para sus usuarios y usuarias, quienes hoy tienen acceso continuo a la lectura y a la información, según indica nota de prensa del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas (IABNSB).

Un año después de su inauguración, la licenciada en letras Adriana Rodríguez asumió la coordinación del servicio, y desde entonces ha continuado el impulso para que Venezuela se adhiriera al Tratado de Marrakech, a fin de facilitar el acceso de obras publicadas a las personas con discapacidad visual, ya que se encontraban ansiosas de poder disfrutar de la lectura y de todos los beneficios que su práctica conlleva, detalla el IABNSB en su nota de prensa.

Este servicio se encuentra ubicado en la Sala de Lectura «Andrés Bello», de la Colección Bibliográfica General, en el nivel AP-0 del edificio de los servicios de atención al público de la Biblioteca Nacional, en el Complejo Cultural Foro Libertador; y su objetivo esencial es el de formar a sus usuarios en Tiflotecnología (tecnología para ciegos), con lo cual se disminuyen las limitaciones para acceder a la información y a la lectura.

El nacimiento de la Tiflotecnología, tecnología adaptada para personas ciegas o con visión disminuida, se constituyó en una referencia importante para instalar este servicio en la Biblioteca Nacional, el cual contó con el patrocinio de Pdvsa, Cantv y la Fundación Infocentros.

Podría decirse que la Biblioteca Nacional fue pionera en su estilo. Estos diez años han sido de formación tecnológica con respecto a usos del sistema operativo, lectores de pantalla, digitalización de libros de la colección general y el permanente fomento de la lectura y la escritura en sistema Braille.

En la actualidad, el servicio está coordinado por Jhonny Chirinos, un funcionario con más de 30 años en la Biblioteca Nacional, quien estuvo encargado anteriormente de los depósitos de la Colección General. Durante dos años se estuvo capacitando y aprendió varias técnicas que, con el pasar del tiempo, ha venido perfeccionando y con las cuales ha ido creando su propia metodología para facilitar el aprendizaje de aquellos usuarios y usuarias que nunca han tenido contacto con la tiflotecnología.

Chirinos, ya alfabetizado y familiarizado con el Braille, informa que la capacitación está prevista para unas 80 horas aproximadamente, que se van adaptando a las características y a la disponibilidad de tiempo de cada interesado. Puede hacerse individual o en grupos; y se sugiere que el adiestramiento se haga con un acompañante.

«Aquí lo más importante es darles mucho ánimo a las personas con discapacidad, por eso mi lema es ‘levántate y resplandece’, porque este acceso a Internet y a las tecnologías, es una luz que les llega en medio de la oscuridad», dice el coordinador del servicio.

El área de adiestramiento cuenta con computadoras personales, dotadas con lectores de pantalla Orca y sistema operativo Canaima bajo software libre, para quienes deseen aprender el manejo básico de este sistema operativo y del lector de pantalla; igualmente se ofrece el servicio de consultas e investigación en Internet.

Mientras, el área de digitalización e impresión tiene dos computadoras con scanner de alimentación automática y una impresora Braille. En ella se digitalizan los títulos que solicitan sus usuarios y usuarias, previa presentación del carnet que los acredita como discapacitados; los cuales pasan ya de 350 títulos de diversas materias, entre las que destaca la literatura.

Algunos de los últimos títulos solicitados son «El día que me quieras», de José Ignacio Cabrujas; «El Complot», de Israel Centeno; «El laberinto de los tres minotauros», de J.M. Briceño Guerrero; «Biografía del general Manuel Píar», de Antonio Octavio Tour; «El Antimanual del mal historiador», de Carlos Antonio Aguirre Rojas; y «Hacía una política científica nacional», de Oscar Varsavsky.

Igualmente, ya se encuentra a disposición de los usuarios del SPDV la colección donada por el Gobierno de Ecuador, durante la gestión del expresidente Rafael Correa, la cual incluye 14.517 títulos; 30 audiolibros y 29 Audio Desc (películas y libros hablados).

En cuanto a las actividades culturales y de promoción de lectura, destacan las Jornadas Braille Tinta, que consisten en la lectura en voz alta, tanto en Braille como en tinta, con la finalidad de ofrecer la lectura para todos y sin exclusión, a objeto de que puedan disfrutar de la lectura como una experiencia social, de crecimiento espiritual, aprendizaje y comunicación; así como también la exposición interactiva sobre animales realizada con materiales de desecho por el artista Carlos Alfredo Urbina.

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